Mitología Hidráulica de los Aztecas

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El concepto del mundo dominado por fuerzas sobrenaturales y la necesidad de explicar su existencia, su creación y la naturaleza de sus distintas manifestaciones, dieron su origen al nacimiento de dioses entre los hombres. En esta ocasión comentamos la mitología hidráulica de los Aztecas, la manera en que concebían los fenómenos en donde el Agua estaba presente, las deidades que en estas condiciones intervenían, así como que a ellos rendían.

DIOSES DEL  AGUA

El punto de arranque en la mitología era de una pareja de Dioses creadores que residían en el cielo superior o “Treceno Cielo” de cuyo principio y creación no se sabía nada. Él se llamaba Tonacateuctli, “Señor de Nuestra Carne” (o mantenimiento) y Tonacacihualt, “Mujer de Nuestra Carne” o también conocidos como Ometeuctli, “Señor Dos” y Omecihualt, “Mujer Dos”, su cielo se llamaba El Omeyoacan, “Lugar de Dos”.

Esta pareja tuvo cuatro hijos, el mayor se llamó Tlatlauhqui Tezcatlipoca, “Humo de Espejo Colorado”, el segundo fue Yayauhqui Tezcatlipoca “Humo de Espejo Negro”, el tercero fue Quetzalcoatl, “Serpiente Quetzal” y el cuarto y más pequeño fue Huitzilopochtli, “Zurdo Colibrí”, Dios patrón de los Mexicanos.

La creación del resto del mundo fue obra de estos cuatro personajes, si bien se dice a veces que comisionaron a dos de ellos, Quetzalcoatl y Huitzilopochtli, y en otras ocasiones se menciona a la pareja suprema. Crearon una serie de nueve o trece cielos y una serie de nueve inframundos; la Tierra se suele mencionar como el primero de los cielos o de los inframundos. Crearon el Agua y en ella un animal llamado Cipactli comparado con un caimán, otras con un pez espada, del cual se hizo la Tierra.

Uno de los cielos es el Tlalocan, el lugar de los Dioses del Agua, para regirlos crearon a Tláloc, el Dios de la Lluvia, y a su mujer Chalchiuhtlicue “Naguas de Jade”, Diosa de la Lluvia. Además varias montañas se identificaron como Dioses locales de la Lluvia y Agua como el Popocatépetl y el Iztaccihualt.

El Tlalocan fue comparado por los misioneros españoles como el Paraíso Terrenal, era como un jardín abundante de Aguas y lleno de toda suerte de flores. El Dios de la Lluvia tenia huestes de pequeños ministros o Diosecillos de la Lluvia, los Tlaloques a los cuales mandaba a regar con estas Aguas por el mundo, cada uno llevaba en las manos un jarro con Agua y un palo, cuando golpeaban el jarro con el palo producían el trueno y si se rompía el jarro pegaba el rayo donde caía un pedazo.

Aunque Tláloc era en general un Dios benéfico, estaba en sus manos la inundación, la sequía, el granizo, el hielo y el rayo, por lo que también era muy temido en su cólera, para aplacarlo y hacerle rogativas se sacrificaban prisioneros y en especial niños. Las representaciones de Tláloc son muy numerosas en esculturas, pinturas y vasijas de barro.

Es uno de los Dioses más fácil de distinguir, por su característica mascara que vista de frente, hace que pareciera que llevara anteojos y bigotes. La máscara está pintada de azul el color de Agua como casi todos los atavíos que lleva, y representa la nube. El rostro y el cuerpo están generalmente pintados de negro representando la nube tempestuosa, en cambio las nubes blancas, están indicadas por el tocado de plumas de garza que lleva en la parte superior de la cabeza.

RITUALES  HIDRÁULICOS

La religión es uno de los aspectos mejor conocidos de la antigua chalchicultura mexicana, el concepto del mundo religioso dominado por fuerzas sobrenaturales y la necesidad de celebrar ritos religiosos en todas las actividades humanas, sean estas de índole tecnológicas, social o política, sugieren la idea de que la religión era la fuerza que dominaba la vida de México. En casi todas las religiones, la sangre humana o animal tuvo un valor ritual;  de allí la frecuencia de los sacrificios en que se efectuaban.

En Mesoamérica mediante el sacrificio de sangre, el hombre se vuelve colaborador de los dioses, en el problema eterno de mantener en vida por medio de este líquido vivo no solo al Sol, sino al Universo.

Los Dioses de la religión mexicana antigua aparecen en un cuadro semejante al de otros sistemas politeístas, como el de la antigüedad clásica, el antiguo cercano oriente o el hinduismo, el culto a los santos dentro del catolicismo también ofrece un buen número de semejanzas. En este sistema politeísta los Dioses representan los diferentes elementos de la Naturaleza y los diversos grupos o actividades humanas. De este modo hay Dioses de distintos astros como el Sol, La Luna, las Estrellas; Dioses de la Tierra. Dioses de la Lluvia, del Viento, del Agua, del Fuego, Dioses de plantas y alimentos importantes para el hombre como el maíz, el maguey, la sal, el pulque, y varias yerbas medicinales.

El Dios de la Lluvia Tláloc venerado como Dios principal en los tiempos antiguos, posee cuatro vasijas y puede a su voluntad derramar sobre la tierra sus Aguas o bien arrojar heladas para los cultivos. Su ira se manifiesta en el trueno y el relámpago. Reina en Tlalocán el paraíso Azteca de la felicidad, la danza,  la  canción y el juego.  La Diosa de las fuentes es su esposa Chalchiuhtlicue.

Los Dioses se representaban en forma de ídolos, sus sacerdotes y las victimas que se sacrificaban toman también su forma y se les trató como al Dios mismo.gotita a&a

Autor: Agua&Ambiente

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